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Si lleva años dando, y solo recibe migajas, ¡usted es una bomba de tiempo!

Que una relación de cualquier tipo perdure y aporte “al baile”, ya sea de pareja, padres, hijos o amigos, es quizás la cosa más importante del mundo. Está probado por miles de estudios que la felicidad, el equilibrio emocional y la salud mental y física, están íntimamente relacionados y determinados.

Los seres humanos necesitamos de los otros desde que estamos en el útero. El bebé reconoce los latidos del corazón de mamá, su voz y la de papá y es afectado por la relación de ellos y del ambiente. Madres deprimidas, pleitos y desavenencias de las parejas, afectan al niño que aún no ha nacido.

Algo importante es el “balance” que exista, porque hay un continuo cambio del “libro mayor ético” que todos llevamos dentro. Una relación equilibrada en el dar y recibir favorece el sano crecimiento individual. Los criterios del equilibrio son característicos de cada relación, no excluyen el conflicto y la desilusión. Toda pareja se basa en el conflicto para crecer.

El libro mayor de “contabilidad” puede estar desequilibrado en cualquier momento, pero no tiene necesariamente que afectar a la relación. Por ejemplo, que uno de los cónyuges se enferme, pierda el trabajo o tenga un accidente…en ese momento, el otro tiene que dar más y apoyar a su compañero.

Como esto exige hacer un nuevo esfuerzo, o sea, dar y recibir en igual medida, el desequilibrio transitorio contribuye al crecimiento de las relaciones.

Por ejemplo, la persona que recibió mucho y pudo dar poco en ese tiempo, contrae una “deuda” de afecto. Su libro no está equilibrado, siente que ha recibido más de lo que ha dado y debe esforzarse por resarcir. Sólo el desequilibrio fijo e inalterable, con la consiguiente pérdida de confianza y esperanzas, deberá considerarse negativo, disfuncional, no sano. El que tiene años dando, y solo recibe migajas, es una bomba de tiempo.

El que se encuentra en una posición de desventaja, tarde o temprano explota, pasa factura, quiere cobrar lo que le deben y no le pagaron, emocionalmente hablando. Es como si usted se diera cuenta, de un momento a otro, que estuvo depositando en un banco y le robaron sus fondos, sus cheques no sirven, lo han estafado. Así, este tipo de relación termina engendrando violencia, sobre todo en la parte que ha sido abusada. Por eso, si no hay justicia relacional, no hay futuro.

Cuando tenemos relaciones justas, donde doy y recibo en igual medida, crecemos como seres humanos. Podemos, en determinados momentos, dar más de lo que recibimos de nuestra pareja, pero, cuando es una constante, el futuro de dicha relación es sombrío.

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