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Aroma de gol, con perfume de mujer

Y de repente, aparece la magia de pelo largo, las uñas pintadas y ojos delineados. La número 10 del equipo de Las Vegas, engancha la pelota, la pisa con la derecha, casi le quiebra la cintura a su rival de San Diego, tan femenina y entusiasta como ella, y con la zurda la pone en el pie a su compañera que entra rápidamente por la izquierda.

La delantera la recibe, la acomoda y sin dejar de correr, tira cruzado, apenas afuera, ante la defensora que no llega y la portera que le cierra el ángulo de disparo. Los aplausos de las 70 personas que se dieron cita en aquel pequeño estadio local, retumban en las tribunas, donde se juegan semifinales del Campeonato Regional de la categoría Sub 13, segundo de los tres torneos anuales de niñas, que se celebran en nuestra ciudad. En el tablón, alientan y aplauden madres, padres, hermanos y abuelas que se emocionan frente a tanta habilidad, sangre de su sangre. En el fútbol femenil de Las Vegas, podrá faltar pasto en las canchas pero jamás va a faltar talento.

Es que si alguien esperaba un concierto de torpezas y falta de habilidad, seguramente tenga que comerse sus comentarios machistas. Aunque parezca haber una cierta propensión a los choques involuntarios y algunas pelotas perdidas en forma inexplicable, también se ven pisadas, cambios de frente, orden táctico y abrazos de gol como en cualquier juego masculino. No es lo único que sorprende gratamente en los ocho partidos decisivos de Sub 11 y Sub 13, las dos categorías que compiten en fútbol femenino regional, donde sólo hizo falta una tarjeta amarilla para contener algún despropósito, tal vez involuntario. “Si esa definición hubiera sido de una final del fútbol mayor masculino, no sé qué hubiera pasado”, dice el DT del equipo local, hablando del último gol, con túnel incluido. “El de ellas es el juego más puro, el menos contaminado, el juego por el juego mismo”, dice Rodrigo Martínez quien las conoce desde los 5 años de edad a cada una de ellas.

En nuestra ciudad, unas 2.000 niñas juegan al fútbol femenil en 67 equipos de diferentes ligas locales. Nada es comparable a la exaltación que produce un juego de fútbol femenil, más allá de los improperios e insultos que pudieran ocurrir en un juego de varones. En esto coinciden autoridades, padres y entrenadores que ven al deporte del sexo ¿débil? como una solución a la convivencia pacífica entre diferentes razas y un escalón importantísimo a favor de la diversidad. Así sea una patadura, como una Messi con trenzas, el mantener a una niña ocupada en el deporte, la alejará de los vicios y del fantasma de un embarazo adolescente, a muy temprana edad.

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