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¿Podemos dejar de preocuparnos por el COVID en Las Vegas?

En un mapa que muestra los niveles de COVID-19 en todo Estados Unidos, Nevada destaca como un raro oasis de color verde.

El color verde, en el mapa que aparece en el sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, significa que una comunidad está experimentando niveles bajos de hospitalizaciones y casos de COVID-19. Durante semanas, Nevada ha estado entre los estados más verdes, con todos – o todos menos uno – de sus condados en niveles bajos.

Esto es una buena noticia, aunque no significa que Nevada esté despejado. Hay indicios de que hay muchos más casos nuevos de los que se reportan. Y aunque la ola de infecciones del verano está disminuyendo antes aquí que, en gran parte del país, ciertas poblaciones siguen siendo golpeadas con fuerza, según indica un análisis de datos de Review-Journal para el Condado Clark.

“Aunque obtengas cuatro estrellas de oro, no puedes caer en la autocomplacencia”, dijo el doctor William Schaffner, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad Vanderbilt.

Las muertes por COVID descienden

En cada uno de los tres últimos veranos, se ha producido un aumento de los casos, hospitalizaciones y muertes por COVID-19 en todo Estados Unidos.

Los datos del Distrito de Salud del Sur de Nevada sugieren que este último verano ha sido más suave en el Condado Clark que los anteriores, con algunas advertencias.

De junio a agosto de este año, se reportaron alrededor de 400 muertes por COVID-19 en el Condado Clark, menos de la mitad del número de los dos veranos anteriores.

Hubo más de 1,200 hospitalizaciones por COVID-19, aproximadamente un tercio del número del verano de 2020 y menos de la mitad del recuento de 2021.

Sin embargo, la cifra de este verano puede captar menos infecciones por el COVID-19 en pacientes hospitalizados principalmente por una dolencia diferente; algunos hospitales dejaron de hacerles pruebas rutinarias a todos los pacientes ingresados para detectar el virus, según confirmó la Asociación de Hospitales de Nevada. Pero los hospitales siguen haciéndoles pruebas de rutina a los pacientes que tienen síntomas o exposición conocida al virus, dijo la representante de la asociación Jeanne Corbit.

En el Condado Clark, se reportaron más de 53 mil casos de COVID-19 en el verano de 2020 y de nuevo en el verano de 2021. Este verano pasado, los casos reportados bajaron poco más de 45 mil, según los datos del Distrito de Salud. Sin embargo, el creciente uso de pruebas rápidas caseras, cuyos resultados no se notifican, significa que probablemente hubo al menos tantos casos este verano pasado, y posiblemente más.

La vigilancia de las aguas residuales indica que los recuentos oficiales son insuficientes. La vigilancia monitorea los niveles del virus que se desprende del cuerpo en los inodoros, lavabos y regaderas y que luego se encuentra en el sistema de aguas residuales.

La vigilancia muestra que las concentraciones del virus “siguen estando muy por encima de los niveles que cabría esperar según los datos de los casos confirmados”, dijo Daniel Gerrity, microbiólogo principal de investigación del Distrito de Salud del Sur de Nevada.

“No es sorprendente, sin embargo, debido a la disponibilidad de las pruebas rápidas de antígeno en el hogar”, dijo. “Esto simplemente sugiere que todavía hay bastantes nuevas infecciones que se producen cada semana, pero éstas no se están traduciendo en hospitalizaciones o muertes según los datos recientes (del Distrito de Salud)”.

Las subvariantes de ómicron que circulan actualmente, aunque son muy infecciosas, suelen causar una enfermedad más leve que las cepas anteriores, y están provocando menos hospitalizaciones y muertes, según las autoridades de salud pública.

Los adultos mayores son afectados

Sin embargo, los residentes del condado siguen muriendo a causa de la enfermedad, especialmente los adultos mayores. Este verano, los mayores de 65 años representaron el 79 por ciento de las muertes por COVID-19 y el 64 por ciento de las hospitalizaciones, pero solo el 18 por ciento de los casos. Los tres parámetros han aumentado en este grupo de edad.

Al principio de la pandemia, antes de que la gente adquiriera inmunidad a través de la vacunación o de una infección previa, los trabajadores se veían más afectados por el COVID-19 que los jubilados de edad avanzada, que tenían la opción de quedarse en casa, dijo Julie Swann, profesora de la Universidad Estatal de Carolina del Norte que investiga las tendencias del COVID-19 y asesora a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

A estas alturas, muchos de los que estaban confinados en casa están volviendo a las interacciones diarias normales, lo que los expone a más enfermedades, dijo.

A medida que las personas envejecen, su sistema inmune se debilita y, como grupo, adquieren más afecciones subyacentes. “Contraen enfermedades cardíacas, pulmonares y mucha diabetes tipo 2”, explica Schaffner. Estas afecciones subyacentes están vinculadas a una mayor gravedad de la enfermedad por el COVID-19.

En el Condado Clark, entre el 56 y el 59 por ciento de las personas que murieron por COVID-19 en el condado en cada uno de los últimos tres veranos tenían condiciones de salud subyacentes, según los datos del Distrito de Salud.

En comparación con los ancianos, los menores de 25 años suelen salir mejor parados. Al igual que los mayores de 65 años, los casos de este grupo de edad más joven representaron el 18 por ciento de todos los casos del condado el pasado verano. Sin embargo, los menores de 25 años solo representaron el seis por ciento de las hospitalizaciones y el uno por ciento de las muertes. Hubo cuatro muertes en este grupo de edad; tres de ellas fueron en niños menores de cinco años, el mayor número de los últimos tres veranos.

Los más jóvenes no solo tienen un sistema inmune más fuerte, sino que muchos de ellos ya se enfermaron de COVID-19 y recuperaron, adquiriendo un grado de protección natural contra el virus, dijo Schaffner.

A pesar de la diferencia, el COVID-19 sigue siendo una de las principales causas de muerte entre los jóvenes, señaló Swann. En enero, era la cuarta causa de muerte en los niños de cinco a 14 años y en los de 15 a 25 años, según un estudio del Centro Peterson de Salud y Kaiser Family Foundation.

“Mantener la guardia alta”

El hecho de que Nevada esté saliendo de la ola veraniega de infecciones antes que muchos otros estados, se debe en gran medida al momento en que se produce, dijo Brian Labus, profesor asistente de epidemiología y bioestadística en la Escuela de Salud Pública de la UNLV.

“La ola nos golpeó primero”, dijo Labus. “Y nos pasó primero. Así que ahora mismo estamos, en cuanto a tiempo, unas semanas por delante del resto del país”.

También es posible, según Swann, que los nevadenses hayan desarrollado mayores niveles de inmunidad como resultado de la exposición a tantos visitantes, algunos infectados con diversas cepas del COVID-19.

Sin embargo, la disminución de la inmunidad, junto con la posibilidad de que surja una nueva variante que sea más capaz de evadir la inmunidad acumulada, crean la posibilidad de otro aumento de la infección este otoño e invierno, dicen las autoridades de salud pública.

“La protección contra el COVID, al igual que con la gripa, disminuirá con el tiempo, así que hay que mantener la guardia alta”, dijo Schaffner. Los buenos datos de Nevada “no son una razón para dejar de lado esta nueva vacuna actualizada”, dijo, refiriéndose a las vacunas de refuerzo reformuladas recomendadas para los mayores de 12 años.

“En este momento, yo no estaría tan preocupado por Nevada como tal vez otros estados”, dijo Swann. “Pero no se sabe lo que pasará el mes que viene”.

La buena situación de Nevada en términos de hospitalizaciones y casos “no significa que la pandemia haya terminado”, dijo.

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