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Ladrones de la pareja: “los terceros”

Cuando hablamos de “un tercero” en la pareja, alguna gente cree que se trata de una infidelidad o amante, que se mete y logra destruirla. Estamos equivocados. Terceros en pareja pueden ser “muchos”, y no necesariamente un amante. Como en muchas ocasiones, el Dr. Joaquín Disla aborda estos temas maravillosos.

Los terceros se meten en la vida de la pareja, porque se les permite. Logran que la pareja se vea afectada. Son muchos los terceros. Vamos a mencionar algunos:

La familia:

Cuando las personas se casan, tienen mucha culpa. Sienten que son “desleales” a la familia de origen de cada uno. Tratan de dividir su tiempo y dinero entre pareja e hijos, pero también entre padres, abuelos, tíos, hermanos, etcétera. Piensan que eso está bien. Algunos creen que su familia de origen está por encima de su familia actual (esposa o esposo e hijos). Todos están sumamente equivocados.

Como hemos repetido hasta el cansancio, nadie está por encima —o primero— que la pareja y los hijos. Lo efectivo es mantener fronteras claras. Por ejemplo, el papá de la esposa no puede mandar, ni dirigir a la nueva familia creada, cuando su hijo o hija se casa. Mucho menos desplazarlos, descalificarlos o cambiar las reglas. Nadie, absolutamente nadie, puede estar más cerca, ni es más importante que la pareja.

Padres, hijos, abuelos, hermanos, hijos del otro matrimonio —y un gran etcétera— también tienen que respetar esta regla si desean que el nuevo matrimonio funcione.

Las adicciones de todo tipo:

Hay hombres y mujeres que solo viven para trabajar. Así el trabajo se convierte en un ladrón, que quita tiempo e importancia a la pareja. Lo mismo sucede con el deporte. Si lo duda, pregunte a las esposas de un adicto al fútbol, el béisbol o el tenis. Solo hablan de eso. Nada es más importante que el próximo juego. ¡Ni siquiera el sexo!

El alcohol o las drogas (de todo tipo) se convierten en el/la “amante” de su pareja. También la adicción al sexo, al juego, a las compras compulsivas… El adicto solo tiene tiempo para su tema. Está tan cerca de su adicción que la esposa o esposo no caben en su vida.

Los amigos y amigas de la pareja:

Muchos son los amigos que “no saben” esto. Irrespetan a la pareja, como si nada hubiera pasado, y hacen daño, quizás sin querer. Deben ser parados a tiempo por el amigo más cercano.

¿Qué hacer? No es que la pareja deba alejarse de todos. Realmente, no es eso. Solo en el caso de las adicciones, si la pareja no busca ayuda profesional, sí puede cortarse la relación.

Lo que debe evitarse es que hagan daño a la formación de la nueva familia. Quien debe manejarlo es el que esté más cerca, emocionalmente hablando. El hijo, si es uno de sus padres, por ejemplo.

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