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Sugieren datos que medicamento contra COVID se receta ‘muy poco’

ActualizadoJanuary 16, 2023 - 6:13 pm

Ira Katz trabaja en su farmacia de Atlanta esta temporada de tos, atendiendo a pacientes que necesitan medicamentos para virus respiratorios como el COVID-19. Dispensa ocasionalmente paquetes de Paxlovid, un medicamento diseñado para cortar el COVID de raíz. Pero no hay tantas recetas de Paxlovid como podría haber.

De hecho, los datos nacionales sugieren que el medicamento se receta “muy poco”. Y con la llegada del invierno, es probable que esto esté costando a los pacientes hospitalizaciones innecesarias e incluso muertes.

Algunos culpables probables: El tiempo y la confusión. Examinar a todas las personas que cumplen los requisitos para recibir Paxlovid llevaría demasiado tiempo y esfuerzo. Y sin estudio, muchos trabajadores médicos aún no están seguros de quién reúne los requisitos.

“Creo que estamos viendo que muchos médicos simplemente se detienen, a pesar de que hay indicios muy claros de que este medicamento no solo salva vidas, sino que ahorra días de hospitalización y reduce el riesgo de COVID a largo plazo”, afirma la doctora Bronwen Garner, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Piedmont Atlanta.

Katz puede empatizar: en virtud de una regla federal especial sobre pandemias, podría registrarse para recetar y dispensar Paxlovid como farmacéutico, lo que permitiría a los clientes no tener que acudir a su médico. Pero cuando considera la complejidad de las posibles interacciones del medicamento para algunos pacientes, lo deja pasar.

‘No es difícil entenderlo’

“Me sorprende un poco; no es difícil entenderlo”, afirma el doctor Davey Smith, virólogo y profesor de medicina de la Universidad de California en San Diego, que suele recetar Paxlovid. “Existe una orientación bastante clara… pero en una consulta con mucho trabajo, la gente a veces se encoge de hombros y se pregunta: ‘¿De verdad vale la pena que pierda el tiempo con esto?

Según Smith, la mayoría de los médicos de atención primaria están sobrecargados de trabajo y no se les recompensa con un sueldo más alto por estudiar, sino por atender rápidamente a muchos pacientes.

Cuando Paxlovid salió al mercado por primera vez hace apenas un año, las autoridades federales pensaron que era un avance tal que temían una avalancha de suministros. El antiviral para COVID fue el primero que podía tomarse en casa en forma de píldora. Los estudios revelaron que reducía en un 89 por ciento el riesgo de hospitalización y muerte de las personas no vacunadas. La Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) también autorizó una segunda píldora antiviral, Molnupiravir, cuya eficacia estimada contra la hospitalización y la muerte era del 30 por ciento. Las autoridades limitaron estrictamente las prescripciones iniciales de los fármacos a los pacientes más viejos y vulnerables.

Pero la producción se ha acelerado y los suministros son ahora abundantes, y aún así, los medicamentos solo llegan a una pequeña parte de los que cumplen los requisitos, según muestran los estudios.

Un estudio realizado en agosto por Covid States Project de las universidades Northeastern, Harvard, Rutgers y Northwestern reveló que solo el 11 por ciento de los pacientes de COVID reportaron haber tomado una pastilla antiviral. El estudio llamó a esa tasa de prescripción “una tremenda oportunidad perdida”.

Incluso entre los mayores de 65 años, el porcentaje de los que tomaron una pastilla antiviral fue solo del 20 por ciento. Los pacientes con mayores ingresos o de sexo masculino tenían más probabilidades de recibirla. El estudio mencionó la confusión y una falta de orientación clara. Un estudio más reciente reveló que los pacientes afroamericanos e hispanos tenían un tercio menos de probabilidades de recibir Paxlovid que los blancos.

Obstáculos a la prescripción

En contra de lo que se suele suponer, una gran variedad de pacientes adultos jóvenes puede recibir Paxlovid.

Hay que esforzarse para conocer las pautas de prescripción. La autorización de la FDA para Paxlovid dice que el fármaco es solo para pacientes con COVID en “alto riesgo” de progresión a COVID grave, incluyendo hospitalización o muerte. Para más detalles, la FDA remite a los lectores a una lista de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de afecciones que pueden tener los pacientes y que los sitúan en una situación de “alto riesgo” de enfermedad grave.

Estas van desde las más obvias, como el asma, hasta las más comunes, como la “inactividad física”. La lista incluye docenas de afecciones, entre ellas la depresión, las “discapacidades” -vinculadas a otra lista- y la obesidad (190 libras o más para una persona de cinco pies y seis pulgadas de estatura).

Una barrera burocrática aún mayor pueden ser los factores que excluyen a los pacientes de la elegibilidad para Paxlovid.

Hay una larga lista de medicamentos que los pacientes deben evitar mezclar con Paxlovid. Y hay afecciones, como la insuficiencia renal grave, que hacen que un paciente no deba tomar Paxlovid. En el caso de la insuficiencia renal moderada, un poco de Paxlovid puede estar bien, pero los médicos tienen que averiguar cuál es la mejor dosis.

Los funcionarios federales una vez pensaron que el programa especial para farmacéuticos, llamado Test to Treat, cambiaría las reglas del juego y aumentaría el acceso al Paxlovid. Pero, como a muchos farmacéuticos, a Katz le preocupa cómo conseguir las notas de los médicos o los análisis de sangre que muestren la salud renal de los pacientes para no equivocarse al recetarlo.

“Lo tenemos; lo hemos dispensado”, dijo Katz sobre el Paxlovid. “Sé que existe un protocolo que nos permite recetarlo y dispensarlo. Pero preferimos que sea su médico de cabecera quien lo recomiende y lo envíe”.

La cadena de farmacias CVS permite a los pacientes comprobar por internet si reúnen los requisitos para tomar Paxlovid, pero parece que rechaza a los pacientes que no tienen registros de análisis de sangre recientes.

Abordar las interacciones

El costo de ignorar el Paxlovid sigue siendo evidente. Incluso cuando otros fármacos han perdido eficacia contra las nuevas variantes, Paxlovid redujo en un estudio reciente de los CDC la probabilidad de hospitalización de una persona en un 51 por ciento, independientemente del estado de vacunación.

Garner observa la indecisión incluso en los médicos que tratan a los más vulnerables al COVID. Ella trabaja con pacientes trasplantados, que toman fármacos para suprimir su sistema inmunitario. Una infección por COVID podría devastarlos.

Al igual que Smith en San Diego, Garner ha incorporado los conocimientos sobre Paxlovid a su trabajo diario. Prácticamente todos sus pacientes toman también fármacos que interactúan con el Paxlovid. Pero ella no deja que eso los regule.

Cuando dan positivo en las pruebas del virus COVID, Garner recibe regularmente llamadas de sus médicos de atención primaria, temerosos a administrarles Paxlovid. Para abordar las interacciones farmacológicas, ella y sus colegas han analizado los medicamentos implicados y han creado un protocolo para alterar los regímenes farmacológicos de los pacientes con el fin de que el Paxlovid sea aceptable. Lo hicieron “porque Paxlovid es tan bueno -es tan bueno- para prevenir la morbilidad y la mortalidad por el COVID”, afirmó Garner.

Y cuando los médicos de atención primaria llaman preguntando si deben administrar Paxlovid, dijo, “Mi respuesta, casi invariablemente, es sí”.

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