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México admite que no debe bajar la guardia en el combate a la pobreza

México alcanzó su “mínimo histórico” en todas las carencias sociales con las que se mide la pobreza, pero es necesario “no bajar la guardia” y “seguir poniendo como prioridad” la lucha contra este mal, afirmó Eduardo Calderón, jefe de la Oficina del titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

En una entrevista con Efe, el funcionario de la Secretaría encabezada por Luis Enrique Miranda remarca que durante los 25 años de vida de la institución esta ha transitado “de una política asistencialista a una política basada en garantizar el acceso a los derechos sociales.”

Y en el caso concreto de los últimos años (2012-2015), correspondientes al mandato del presidente Enrique Peña Nieto, “todas las carencias sociales se redujeron”, indica.

Por ejemplo, la variable que refleja la escasez en alimentación descendió de un 23.3 % a un 21.7 %. Unos 4.8 millones de personas se beneficiaron de la extensión del Seguro Popular, y la carencia del acceso a la salud pasó del 21.5 % al 16.9 %. En 1992, 21 de cada 100 casas tenían piso de tierra, y ahora el 96 % tiene piso firme, mientras que antes 40 de cada 100 viviendas tenía drenaje, y en la actualidad, el 92 % cuentan con ello.

La próxima semana, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dará a conocer los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH 2016), que sirve como base para que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) mida la pobreza en el país.

En la presentación de los últimos datos del Coneval (2015) se vio cómo el porcentaje de pobres en México subió hasta los 55,3 millones de personas (un 46.2 % del total de habitantes), mientras que la pobreza extrema se redujo de 11.5 a 11.4 millones de personas entre 2012 y 2014, situándose en un 9.5 %.

Los datos que tiene Sedesol sobre las carencias sociales, así como otros relacionados con los ingresos laborales, “llevan a pensar que los resultados (…) van a ser favorables, pero no podemos concluir nada“, dice Calderón, al recordar que la Secretaría es “respetuosa” con la autonomía del Coneval.

El funcionario afirma que hay que seguir dando preferencia al gasto social en materia de pobreza, y destinarlo a “programas que se han demostrado que tienen resultados.”

“Estamos lejos del gasto social que en promedio dedican algunos países de la OCDE, de entre 20 y 22 % del PIB (…), en México estamos alrededor del 10-11 % de inversión”, precisa.

Además, apunta, hay que continuar con el trabajo para “cerrar las brechas territoriales, que el desarrollo de los estados del norte pueda ser equitativo con los del sur del país.”

“Todavía hay rezagos importantes en el acceso a los derechos sociales en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, aunque consideramos que ha habido avances”, agrega Calderón.

Por otra parte, el próximo año se celebrarán en el país elecciones presidenciales, lo que pone en el punto de mira los programas sociales, usados en ocasiones como forma de ganar el apoyo popular en las campañas.

Por ejemplo, en los comicios que el estado de Coahuila celebró el pasado junio, el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue multado por repartir tarjetas con las que prometían ayudas a trabajadoras del hogar y madres solteras.

En este sentido, Calderón argumenta que en los últimos años México ha logrado “consolidar programas sociales con normas de operación claramente establecidas y los criterios con los que una persona puede beneficiarse.”

“Es un gran logro de la política social evitar la discrecionalidad en la entrega de los apoyos, y que estén basados en reglas, padrones de beneficiarios que son públicos”, señala y destaca el papel de la Contraloría Social, formada por 500,000 ciudadanos con la capacidad de reportar incidencias en estas ayudas.

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