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Estas son las mañanitas…

Bajo estrictas medidas de distanciamiento social e higiene, se celebró la tradicional misa católica dedicada a la Virgen de Guadalupe, como cada año el 12 de diciembre, sin importar que día sea, los fieles a la morenita del cerro del Tepeyac, conmemoran su aparición al indígena Juan Diego, hoy santo de esta religión predominante en el vecino país del sur.

La iglesia de Santa Ana, conocida por ser de las primeras que ofrecieron misas católicas en castellano en Las Vegas, permitió el ingreso de solamente 50 personas, todas con reservación que previamente se pudo obtener en su página de internet, y otras 50 más pudieron asistir a la misa en el gimnasio con el que cuenta este recinto religioso para ser un total de 100 individuos contados.

Lejos quedó su capacidad máxima de 700 personas cómodamente sentadas, más otras cuantas que se aglomeraban en la recepción, y qué decir de las personas que se quedaban a las afueras de la iglesia para escuchar el sermón en las bocinas instaladas para este propósito, aunque suene a broma, ni los tamaleros se acercaron a vender, al conocer la escasa asistencia permitida.

La entrada fue en orden y con identificación que debía de coincidir con el nombre de los reservados, se tomó la temperatura inclusive a los niños, luego un poco de gel con base de alcohol, y voluntarios acomodaron a los exclusivos invitados en sus asientos, dejando filas y lugares vacios para conservar la distancia de por lo menos 6 pies.

El padre Gregorio León, fue el encargado de dar el mensaje, este todo el tiempo porto su mascarilla y se cambió un poco la forma de dar por iniciada la misa, ya que sus asistentes, comúnmente monaguillos niños, no les fue permitido participar y ayudar al padre de origen venezolano, de igual forma, nadie del público fue invitado a leer algún versículo de la biblia.

Inició con la felicitación a México, “ya que la historia de esta virgen, es la historia de un país y su gente la ha llevado a todo el mundo, es la madre de todos”, por supuesto que pidió la intervención de la virgen morena, para que se cierre el año lo más pronto posible y sin más sorpresas, “ha sido un año tormentoso en lo económico y lo social”.

En especial el sermón del sacerdote Gregorio, fue una analogía de lo que vivió la madre de Jesús, la virgen María que, en su versión mexicana de Guadalupe, de cómo vio morir a su hijo en la cruz, “ella jamás se quejó, todo su sufrimiento fue en silencio, hoy así mismo vemos a las madres perder a sus hijos en hospitales, las familias separadas y el enfermo (de COVID-19) aislado”.

Fue obvia la mención por parte del religioso de dar una misa de esta índole bajo las circunstancias de hoy en día, “tengo que decirle a la gente que la iglesia ya está llena, cuando la verdad es que está vacía, hoy no es tiempo de fiestas, celebre en su casa con un altar, que la virgen está en sus hogares”, compartió su sentir.

De esta misma forma serán las misas ya planeadas para la Natividad y la misa de Año Nuevo, claro está a esperar noticias de la Pausa a Nevada, por lo pronto puede reservar en www.stanelnv.org.

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