98°F
weather icon Clear

El sueño de un centro de Alzheimer para mujeres se hace realidad en Las Vegas

A principios de esta semana, María Shriver estaba teniendo lo que más tarde describiría como “un momento”.

Cuando su hijo menor, Christopher Schwarzenegger, de 22 años, entró en la oficina de su casa en Brentwood, California, y vio sus ojos llenos de lágrimas, le preguntó: “¿Qué pasa, mamá?”

No era nada malo, le dijo. Las lágrimas eran de felicidad y alivio.

Shriver estaba leyendo un borrador de un comunicado de prensa anunciando el lanzamiento el jueves en Las Vegas de su idea: el primer centro específico para mujeres en el país que ofrece prevención de la enfermedad de Alzheimer, investigación y apoyo en el cuidado.

“Rara vez estoy orgullosa de mí misma, pero ahora estoy muy orgullosa de mí misma”, le describió Shriver, periodista, escritora y ex primera dama de California, al Review-Journal el martes. “Y estoy orgullosa de que vaya a ayudar a la gente. Estoy muy feliz de que vaya a ayudar a alguien”.

El Women’s Alzheimer’s Movement Prevention Center at Cleveland Clinic se encuentra en el Cleveland Clinic Lou Ruvo Center for Brain Health en el centro de Las Vegas. El concepto del nuevo centro se basa en investigaciones que indican que hasta un tercio de todos los casos de Alzheimer pueden ser prevenidos a través de estrategias de reducción de riesgos.

Tres años en su creación, es el fruto de una larga asociación entre la organización sin fines de lucro de Shriver, el Movimiento Femenino de Alzheimer, y el Ruvo Center. También es un testimonio de la amistad entre Shriver y Larry Ruvo de Las Vegas, fundador del Ruvo Center.

La defensa de Shriver contra el Alzheimer se remonta a cuando su difunto padre, Sargent Shriver, fue diagnosticado en 2003 con la devastadora enfermedad cerebral.

“Las mujeres y el Alzheimer han sido mi pasión, mi misión, mi talón de Aquiles”, comentó en una entrevista exclusiva. “Es lo que me levanta, es lo que me impulsa”.

“Así que poder tener una clínica en el terreno a la que pueda enviar gente que esté interesada en la prevención, que pueda enviar gente que quiera cuidar de su cerebro, es un sueño hecho realidad”.

Sólo para mujeres

Shriver se centró en la enfermedad de Alzheimer en las mujeres cuando supo que las mujeres representan dos tercios de los casos, una estadística que a menudo se había descartado como simple resultado de que las mujeres vivían más tiempo.

Hizo su misión de aprender más. “Cuando lo informé a la comunidad, y a la nación en general, de que se trataba de una enfermedad de la mujer, la cual las afecta desproporcionadamente y a las de color, recibí muchas críticas al respecto”, relató Shriver, que ha escrito libros y producido un documental sobre la enfermedad que ha ganado un Emmy.

“Y por eso he estado financiando a investigadores que creen lo que yo creo, que quieren cerrar la brecha en lo que sabemos sobre las mujeres y cómo envejecen”, señaló.

Jessica Caldwell, directora del centro de mujeres, dijo: “El cerebro de las mujeres es diferente al de los hombres, y aún así es algo que estamos aprendiendo”.

Una diferencia es el papel que desempeña el estrógeno, que es “importante no sólo para la reproducción, sino para la salud y la función cerebral”, explicó Caldwell, neuropsicóloga experta en salud cerebral, memoria, envejecimiento y riesgos de las mujeres para la enfermedad de Alzheimer.

El cerebro de una mujer responde de manera diferente cuando necesita recordar algo, detalla Caldwell, y envejece de manera diferente. Pese a las diferencias entre los géneros, la mayoría de las investigaciones se han centrado en los hombres, algo que el centro pretende cambiar.

“Esto no es sexista, es simplemente inteligente”, aseveró Shriver.

Enfoque en la prevención

El centro está diseñado para mujeres de mediana edad que no tienen síntomas de Alzheimer pero que están preocupadas por su riesgo de padecer la enfermedad y están dispuestas a cambiar su comportamiento.

Los cambios en el cerebro comienzan dos décadas antes de que una persona desarrolle síntomas de Alzheimer, por lo que el centro está dirigido a mujeres desde los 30 hasta los 60 años.

“Necesitamos intervenir más de lo que hemos hecho en el pasado”, indicó Caldwell, señalando que el inicio de los síntomas a menudo ocurre a mediados de los 70 años.

El centro de mujeres evaluará los factores de riesgo individuales de una paciente para el Alzheimer, evaluando su dieta, ejercicio, niveles de estrés, sueño, estado de ánimo y salud general.

Se le pedirá al paciente que llene una evaluación inicial en línea, y luego se reunirá con Caldwell y por separado con un médico de familia. Se ordenan análisis de sangre y otras pruebas de laboratorio.

Usando toda esta información, el centro creará un plan personalizado para mitigar los riesgos de la mujer.

El centro hará un seguimiento trimestral con la paciente, que volverá a la clínica un año después para repetir el proceso.

“No es una solución mágica. Estamos ofreciendo un plan muy específico para que las mujeres cambien sus vidas”, dijo Caldwell. “Lo que les pedimos que hagan no es fácil, pero creemos que vale la pena y que se beneficien de ello”.

“Ojalá hubiera tenido esto a mi disposición cuando tenía 40 años”, mencionó Shriver, de 64 años, que ha estado cuidando su propio estilo de vida, incluyendo el mantenimiento de una dieta rica en pescado y verduras. “Desearía que la gente me hubiera hablado de esto cuando tenía 50 años”.

El centro de mujeres es un proyecto piloto de tres años, con la mayoría de sus servicios financiados por filantropía. El alcance inicial del centro es ayudar a 380 mujeres en los próximos tres años. “Se necesitan fondos adicionales para expandir el programa, especialmente su componente de investigación”, según el comunicado de prensa que anuncia la apertura del centro.

“Creo que lo que esta clínica hará permitirá a las mujeres que están en riesgo por cualquier razón tener algunos conocimientos y herramientas décadas antes de que padezcan algún síntoma”, argumentó Caldwell. “Tal vez estén en ese afortunado tercio de pacientes que pueden ser capaces de reducir su riesgo de enfermedad de Alzheimer, retrasar la aparición de la enfermedad o incluso prevenir que la enfermedad ocurra en su vida”.

Shriver dijo que todos los que conoce que tienen 50 años o más están preocupados por la enfermedad de Alzheimer. “Y hay personas de 30 y 40 años que dicen: ‘No quiero eso’, y entonces, ¿qué tengo que hacer ahora?”

El miedo a la enfermedad “puede ser paralizante o motivador”, concluyó Shriver. “Depende de ti”.

LO ÚLTIMO