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Apoyo a las opciones escolares porque deseo que los niños y niñas tengan una mejor educación

Vengo de una familia en la que las mujeres nunca tuvieron la oportunidad de demostrar su valía. Con grandes sueños como el mío, pero tuvieron que dejarlos de lado porque se vieron inmersas y atrapadas con tanta responsabilidad a una edad temprana, donde tenían solamente dos opciones: o contribuyen a la economía de su propia familia o dejaban de ser una carga para ellas.

Desesperadas tratando de escapar de su propio destino, sin apoyo ni aliento, sin nadie que las guiara o inspirara; su única solución fue casarse, cambiando una triste realidad por una falsa fantasía. Pensando que sus problemas mejorarían, que su realidad cambiaría, pero se toparon con lo mismo, a ser esposas y luego madres, a luchar con sus compañeros por una mejor vida; para sacar adelante a una familia, pero no estaban listas, eran solo niñas sin experiencia, jóvenes orilladas a convertirse en adultas y de la noche a la mañana convertirse en administradoras de un hogar, de su hogar, ahora eran ellas quienes tendrían que guiar a sus propios hijos.

Sin ningún referente, sin una figura de éxito que admirar o alguien a quien seguir sus pasos. Estaban destinadas a fracasar, y repetir el patrón de su familia.

Cuando veo a mis abuelas, mis tías y primas, a mi propia madre, veo a mujeres que aguantan, que reprenden su llamado, que tuvieron que vivir la vida que les tocó.

Mi madre me dijo una vez que, si hubiera tenido la oportunidad de estudiar, hubiera sido una excelente enfermera o incluso doctora. Pero ella nunca tuvo la oportunidad de demostrarlo, de ayudar, de dar a los demás. Yo no era la excepción a la regla, era una chica con grandes sueños, pero con miedo de intentarlo; fui testigo de primera mano de las carencias de mis padres, y de todo mi clan familiar, todos a nuestro alrededor contaban con la misma situación precaria.

Pero mi madre, sin saber cómo o qué tendrían que hacer ellos como padres, estaba segura de una cosa; de que sus hijos tendrían acceso a una educación. “La educación te abrirá puertas”; ella solía decirme.

Y yo pensaba, si, es verdad…puedo viajar, puedo hacer mucho más de lo que hicieron todas las mujeres de esta familia, no tengo que casarme tan joven, y no tengo que dejar de lado mis sueños, no tengo que repetir la historia de las mujeres de mi familia.

Hoy puedo decir que he cumplido muchos sueños, soy la primera graduada de ambas familias, cuento con una licenciatura en Comunicación, sé que aún me faltan muchos sueños más por cumplir, que se han añadido con el tiempo… y me gusta pensar que, a través de mí, mis abuelas, mi propia madre, mis tías y primas pudieron cumplir los suyos.

Yo no tengo una hija, pero tengo un hijo al que su papá y yo estamos educando para que se convierta en un gran ser humano, un mejor hijo, esposo y padre, con la educación que elijamos para él, con la educación que le conviene, con una educación que merece recibir.

Quiero que mi hijo pueda cumplir sus propios sueños y no cargar sobre sus hombros los sueños de los demás, de nadie más de, quiero que sea quien se supone que es, quien quiera ser, y su padre y yo trabajaremos y lo apoyaremos para que pueda vivir una vida agradable gracias a su educación.

Por eso estoy hoy aquí para abogar por la elección de escuela, para pedir su apoyo para las opciones escolares y darles a esos niños, niñas y niños la educación que se merecen, quiero que elijan la educación en lugar del matrimonio, que elijan la educación en lugar de abandonarla.

Quiero para esos niños y niñas que elijan la educación en vez de un matrimonio temprano, que elijan estudiar en vez de salir a trabajar para ayudar y contribuir a la economía de sus familias…quiero que elijan sus sueños en vez de dejarlos de lado…. Quiero que tengan oportunidades que sus propias familias no tuvieron al igual que la mía.

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