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Nevada y otros estados fijan objetivos para el futuro del río Colorado

Nevada y los demás estados de la cuenca del río Colorado están estableciendo sus objetivos para el futuro del río que abastece de agua a unos 40 millones de estadounidenses en el suroeste.

Estados, ciudades, agricultores, tribus, grupos ecologistas y otros colectivos han presentado este mes sus comentarios a la Oficina de Recuperación como parte del largo proceso de revisión de las normas que rigen la gestión del río y de sus principales presas y embalses en las próximas décadas.

Las ideas son muy variadas: desde los agricultores californianos con los derechos más antiguos que piden que las nuevas normas sigan el antiguo sistema de prioridades, hasta las peticiones de que el gobierno federal evalúe la posibilidad de adaptar –o incluso clausurar– la presa de Glen Canyon, en el lago Powell, para proteger los niveles de agua del lago Mead.

Las nuevas normas sustituirán a las actuales, que expiran a finales de 2026, normas que, incluso con múltiples revisiones y acuerdos adicionales sobre la sequía, no han conseguido evitar que el lago Mead y el lago Powell desciendan a niveles mínimos históricos en los últimos años.

La mayoría de los principales actores parecen estar de acuerdo en que la situación del río Colorado no hará más que empeorar a medida que la sequía provocada por el cambio climático siga asolando al Oeste, y que la cantidad de agua extraída del río colectivamente cada año debe ser mucho menor para garantizar que el sistema no colapse en el futuro.

Lo único que queda por hacer es decidir a quién le toca menos agua.

Las prioridades de Nevada

Nevada tiene la parte más pequeña del río, con su asignación anual de 300 mil acres-pie que representa alrededor del 2 por ciento de la cantidad total de agua dividida entre los siete estados de la cuenca y México.

En los últimos años, el sur de Nevada, donde el 90 por ciento del agua procede del río Colorado a través del lago Mead, ha consumido mucho menos de la parte que le corresponde gracias, en gran parte, a las agresivas medidas de conservación que han ayudado al valle a reducir drásticamente su huella de consumo de agua.

Según John Entsminger, director general de la Autoridad del Agua del Sur de Nevada y principal negociador de Nevada sobre el río Colorado, Nevada espera predicar con el ejemplo cuando los Estados inicien el proceso de negociación para el futuro en los próximos años.

“Obviamente, tenemos que negociar para disponer de un suministro de agua suficiente que garantice el bienestar de nuestra comunidad. Pero creo que tenemos que hacerlo de forma que animemos al resto de la cuenca a avanzar hacia la sostenibilidad y el equilibrio”, dijo en una entrevista reciente. “El primer paso es que todos reconozcamos que es un problema de todos, lo cual puede parecer sencillo. Pero sin duda hay intereses en la cuenca que se sienten más amenazados que otros”.

Un paso importante, según Enstminger, es dar a todos los usuarios del agua del río más previsibilidad en el futuro, por muy grave que sea la sequía.

Ese tipo de previsibilidad es algo que aún no ha llegado para el río a pesar de otros acuerdos alcanzados en 2007, 2019 o incluso el reciente acuerdo entre Nevada, Arizona y California para ahorrar millones de acres-pies de agua en los próximos tres años.

“Es necesario acordar un conjunto de directrices operativas a largo plazo para que todos tengan una idea bastante clara de lo que cabe esperar en función de las distintas hidrologías, de modo que podamos planificar al respecto”, dijo Enstminger.

Propuestas de control más estricto sobre granjas

Tres de las mayores dependencias urbanas de suministro de agua de la cuenca baja, que en conjunto abastecen a unos 27 millones de estadounidenses en el sur de Nevada, el área metropolitana de Phoenix y Los Ángeles, están pidiendo al gobierno federal que estudie la posibilidad de jalar las riendas a los agricultores para asegurarse de que no se desperdicia agua.

La Autoridad del Agua del Sur de Nevada, el Distrito Metropolitano del Agua del Sur de California y el Distrito de Conservación del Agua del Centro de Arizona escribieron en una carta conjunta que el Departamento del Interior debería actualizar y aplicar una normativa conocida como “Parte 417”, que otorga al gobierno federal el poder de limitar las entregas de agua agrícola a una cantidad que la dependencia considere “razonablemente necesaria para un uso beneficioso”.

El agua municipal representa aproximadamente el 20 por ciento del agua utilizada del río Colorado, mientras que la agricultura supone el 80 por ciento restante.

“No podemos resolver este problema nosotros solos. En esta época de escasez y otras posibles reducciones obligatorias, como proveedores de agua con derechos más recientes, nuestras dependencias son potencialmente las que corren más riesgos si se desperdicia el agua”, escribieron los proveedores de agua urbanos.

Pero Entsminger no cree que las restricciones de uso beneficioso deban aplicarse únicamente a las granjas, y afirma que el sector urbano tampoco debería librarse de ellas.

Algunos de los principales programas de conservación del agua que el sur de Nevada ha emprendido en los últimos años, especialmente la prohibición de regar césped no funcional, “deberían ser un requisito en cualquier entorno municipal que use agua del río Colorado”, dijo Entsminger.

Recortes permanentes por debajo de la presa Hoover

Los cuatro estados de la cuenca alta (Colorado, Utah, Nuevo México y Wyoming) escribieron en una carta conjunta que las directrices posteriores a 2026 deben abordar el desequilibrio actual entre la demanda de los usuarios y la oferta real en el río.

Para ello, los estados de la cuenca alta debían “reducir de forma permanente el caudal de la cuenca baja en la mayoría de las condiciones de funcionamiento, si no en todas”.

Una de las ideas que propusieron es tener en cuenta el agua que se pierde por evaporación y la ineficacia del sistema cuando se distribuye por la cuenca, que según las investigaciones oscila entre 1.2 y 1.5 millones de acres-pies al año, es decir, entre cuatro y cinco veces la parte del río que corresponde a Nevada.

A principios de este año, seis de los siete estados habían llegado a un acuerdo sobre una propuesta que haría recaer la mayor parte de esas reducciones sobre California, el mayor usuario de agua de la cuenca, con una cuota anual de 4.4 millones de acres-pies.

California no estuvo de acuerdo con el conteo, y finalmente se llegó a un acuerdo por separado entre Nevada, Arizona y California para conservar voluntariamente 3 millones de acres-pies de agua en total entre 2023 y finales de 2026.

El lago Powell y la presa Glen Canyon

Los estados de la cuenca alta también pidieron al gobierno federal que estudiara nuevas estrategias destinadas a proteger “el almacenamiento y las elevaciones críticas en el lago Powell y el lago Mead”.

Pero los tres estados de la cuenca baja creen que la dependencia debería evaluar posibles modificaciones en la presa Glen Canyon del lago Powell para garantizar que se pueda enviar suficiente agua río abajo al lago Mead y a México.

Esas modificaciones de la presa se harían para garantizar que se pueda seguir vertiendo agua de forma segura a cotas más bajas de lo que actualmente se cree posible, un concepto que ha ido cobrando fuerza en los últimos meses.

Varios grupos y activistas medioambientales, como el Center for Biological Diversity, Living Rivers e incluso el comisionado del Condado de Clark Tick Segerblom, firmaron una carta en la que se pide al gobierno federal que estudie alternativas que incluyan el desmantelamiento de la presa Glen Canyon.

Algunos agricultores incluso se han sumado a la idea, como Mike y James Abatti, agricultores del Distrito de Riego de Imperial, que afirman en su carta de comentarios que la realidad del río obliga a poner sobre la mesa estas ideas.

“Las propuestas anteriores de los grupos ecologistas de desmantelar la presa Glen Canyon o de explotar el embalse sin la producción de energía como objetivo principal ya no pueden ignorarse y deben considerarse seriamente”, afirma la carta de los Abatti.

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