El Vaticano recomienda a los sacerdotes sermones cortos sin divagar

Un documento del Vaticano publicado ofrece una serie de recomendaciones a los sacerdotes del mundo sobre sus sermones: Pide que sean cortos lo suficiente, que sean bien preparados y no divaguen con temas fuera de lugar.

Se trata del “Directorio Homilético”, un texto de 150 páginas preparado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la sede de la Iglesia católica, a solicitud de obispos de todo el mundo y de Benedicto XVI.

Iniciado en su redacción durante el pontificado anterior, fue concluido apenas. El mismo busca responder a las carencias de muchos sacerdotes en cuanto a su predicación, que es “un problema mundial”, reconoció el cardenal Robert Sarah, prefecto para el Culto Divino del Vaticano.

Aunque el documento inicia citando al Papa Francisco, quien recomendó en su exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” (La alegría del evangelio) que las homilías sean breves y concisas, después contradijo esa cita estableciendo que los sermones deben ser “ni tan cortos, ni tan largos”.

Sarah advirtió que la extensión depende del contexto cultural porque mientras en Europa y en América la falta de tiempo obliga a predicaciones breves, en los países africanos 20 minutos “no le bastarían” a los sacerdotes, porque la gente viaja mucho para llegar a misa “y quiere escuchar la palabra de Dios”.

Entre otras cosas, el directorio las homilías no deben ser sermones “sobre temas abstractos”, ni momentos para afrontar “argumentos que no estén completamente relacionados con la celebración litúrgica y con sus lecturas”.

Abundó que tampoco debe ser “puro ejercicio” de interpretación de la Biblia, ni tampoco los sacerdotes deben usar la misa para distorsionar los temas y “adaptarlos a una idea preconcebida”.

“La homilía no debe ser utilizada como un momento para dar testimonios personales del predicador. No cabe duda de que las personas pueden ser profundamente conmovidas por las historias personales pero la homilía debe expresar la fe de la Iglesia y no simplemente una historia personal”, apuntó.

Instó a evitar que los sermones sean “adoctrinadores”, porque eso “reduce la comunicación” con los corazones de los fieles.

Precisó que las homilías sólo deben ser pronunciadas por los obispos, sacerdotes o diáconos, en cuanto son parte integrante del culto de la Iglesia. Es decir, ningún feligrés puede ocupar el espacio de los predicadores o directamente sustituirlos.

En la presentación oficial del escrito, en el Vaticano, se aclaró que los sermones son obligatorios para los sacerdotes durante las misas de los domingos y fiestas de guardar, y son “vivamente recomendadas” el resto de los días, aunque la mayoría de los curas no predica entre semana

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