México venció a Croacia 3 – 1 y pasó a la siguiente ronda

Cuando llegamos al restaurante El rincón de los Remedios, ubicado en la esquina de Washigton y Pecos, no encontramos estacionamiento. Luego de varios fallidos intentos, decidimos dejar el auto a varias cuadras de distancia y caminar un largo trayecto, sabiendo que el esfuerzo valdría la pena. Ya en la puerta, tomamos conciencia que iba a ser mucho mas de lo que hasta el más optimista hubiera pensado. El lugar estaba totalmente desbordado; con una temperatura de más de 105 grados afuera, todo hacía indicaba que dentro del restaurante encontraríamos un bálsamo de frescura donde calmar la sed de fútbol y de la física.

Cuando por fin logramos entrar, fue muy agradable encontrarnos con tantos amigos que esta bendita profesión nos ha regalado. Antes de comenzar el partido, una estación de radio FM sorteaba regalos entre los asistentes mientras la banda sinaloense La Guipera de los Hermanos Carrillo invitaban a bailar en el muy reducido espacio que quedaba. Justo a las 12 del día cuando el árbitro de Uzbekistán Ravshan Irmatov daba comienzo al encuentro, El Rincón de los Remedios explotaba de alegría. Cuando se escucharon los primeros acordes del himno mexicano, la emoción invadió a todos los que estábamos presentes. Casi al unísono con el público del estadio, todos los presentes comenzaron a cantar El Cielito Lindo, como himno alternativo de las presentaciones de la selección mexicana en suelo brasileño.

Cuando empezó a rodar la Brazuca, todos los presentes comenzaron a tomar conciencia que esto iba en serio, que era a -a matar o morir- a lo largo de los 90 minutos. Al término de la primera mitad, lo hecho por ambos equipos no había sido lo suficientemente contundente como para quebrar el marcador.

Fue entonces cuando regresaron los locutores de la radio, la banda La Guipera hizo sonar sus bronces, los bailarines volvieron a la pista y las bonitas meseras inundaron las instalaciones de botanas y cervezas.

En la segunda parte cayeron los goles que calmaron tanta angustia contenida Primero fue Rafael Márquez, después Andrés Guardado y para cerrar con broche de oro, El Chicharito Hernández dieron cifras definitivas a una victoria de 3 a 1, frente a un rival que antes de comenzar el juego se lo veía con mucho respeto. Ya de salida, cuando ya la suerte de ambos equipos estaba echada, Al observar el espectáculo nos dimos cuenta lo que habíamos vivido dentro del restaurant, que a la hora de celebrar no existe sobre la faz de la tierra una comunidad como la mexicana. Tal vez por que arrastran la rebeldía de Pancho Villa y la fuerza de Frida Calo o porque saben enfrentar sus sufridas vidas de inmigrantes, cuando festejan un gol que les dé el pase a la segunda ronda, los mexicanos lo hacen así, poniéndole ese sabor que solo se encuentra en sus comidas, en su música y en su forma de celebrar.

El próximo partido frente a Holanda, estamos seguros que la comunidad mexicana se juntará como lo viene haciendo a lo largo de Brasil 2014 para alentar a los dirigidos por El Piojo.

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