Juan Centeno, golfista apasionado

Se baja de su camioneta azul, levanta la tapa del compartimiento trasero donde guarda escondido como un tesoro, la bolsa con los diferentes palos y hierros, que según el terreno donde vaya a jugar, necesitará para dar el golpe perfecto. Lo acompaña su hijo quien lo sigue a todos lados tratando de aprender los trucos y habilidades de un buen golfista, sin perder un solo detalle de los movimientos de su padre. En el edificio principal, lo esperan sus compañeros de El Mirage Club para jugar de 3 horas de golf, en la frescura de una grama verde que invita a disfrutar de la soleada mañana.

Juan Centeno nació en San Salvador (Salvador) y como la gran mayoría de los niños centroamericanos, su deporte preferido era el fútbol, aunque también practicaba béisol y baloncesto en el colegio donde asistía. A los 16 años de edad, emigró a los Estados Unidos de América con su mamá, en busca de nuevas oportunidades y sigue practicando diferentes deportes con sus amigos del barrio y en el High School donde asistía. Con el paso de tiempo, Centeno, se enfocó en trabajar en hotelería donde hace una exitosa carrera como mesero gourmet en El Hotel Mirage de nuestra ciudad.

Fue justamente en su lugar de trabajo donde un grupo de compañeros lo convencen para ir observar cómo se juega el golf, (que por aquel entonces) Juan consideraba algo aburrido. Quince años más tarde, así recuerda su primera experiencia y la inesperada sorpresa que experimentó, “muy temprano en la mañana nos encontramos en aquel campo de golf ” a lo que agrega, “cuando tomé aquel palo de golf en mis manos, mi vida cambió para siempre. Lo que en un principio me pareció difícil, con el paso de los días se me hizo apasionante”, dijo el golfista local. En la actualidad, Juan integró un equipo de más de 260 miembros, que juegan en diferentes horarios y días de la semana, comenta mientras se monta en uno de los carros eléctricos que provee el campo de golf para recorrer las grandes distancias de la jornada.

Ya de regreso al punto de partida, le preguntamos a Centeno si este era un deporte costoso y dijo “yo gasto unos 50 dólares cada vez que vengo a jugar. Tal vez lo más costoso sea el equipo con el que se juega”, dijo y terminó diciendo “mi trabajo es muy estresante y esta es la terapia perfecta para quitarme tanto etres acumulado”, concluyó Juan Centeno.

Gracias al golf, Juan ha encontrado el equilibrio perfecto entre su vida profesional, de esposo, padre y abuelo.

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